jueves, 23 de marzo de 2023

TERRITORIO CAMUÑAS: "LOS POLÍGONOS DEL CRISTO"


Un pequeño grupo de exploradores vikingos se dan cita en la localidad de Humanes, conocida en su argot como "Territorio Camuñas". Es una mañana primaveral que invita a montar con poca ropa. Un Sol amenazador les va a acompañar en su refriega por diversos municipios del Sur de la Capital, teniendo como objetivo el asalto al santuario cristiano del Cerro de los Ángeles, si los dioses del Valhala les acompañan.




Los pocos habitantes que se encontraban por la zona les ven salir del pueblo con dirección a la M-419. Terreno muy secano y con ausencia de arboleda les sitúa frente a un estrecho tubo que facilita el paso bajo la carretera. Agachados y empujando sus máquinas rodadoras son capaces de solventar el primer obstáculo de la mañana para poder proseguir la marcha.




Muy pronto vislumbran la primera gran urbe de la comarca, Parla. Sin necesidad de adentrarse por sus calles, la bordean y entran en un pequeño entramado de naves, donde la presencia de furgones, camiones y mercancías les dan la bienvenida. Acaban de llegar al primer Polígono Industrial de la mañana, P.I. Los Gallegos.





Al salir del polígono, tienen que enfrentarse a una gran estructura metálica para poder atravesar la M-401. Con destreza, suben por el sinuoso trazado de la pasarela peatonal y se dirigen por la izquierda hacia el enorme Polígono Industrial de la localidad de Fuenlabrada, el P.I. Cobo Calleja. Afortunadamente, no tuvieron que atravesarlo por el centro, pudiéndolo hacer por uno de sus extremos para llegar a un paso elevado que les hace cruzar las vías del tren y la Radial R-4.




Después de atravesar el Polígono Industrial de La Estación, otra de las grandes urbes del Sur, Pinto, les acoge por una de sus urbanizaciones, pasando junto al C.C. Plaza Éboli. El trasiego de coches y público desaparece rápido al escapar por un túnel cortado al tráfico para salvar la autovía A-4.



A partir de este momento, el trazado de la ruta les encamina hasta su objetivo, el Cerro de los Ángeles. Lo hacen por una vía pecuaria junto al Arroyo de Los Prados y a la A-4. Pero, cuando empiezan a alejarse de la autovía, otean en un altozano una construcción desconocida en su cultura nórdica. 






El afán de dominación del territorio les hace adentrarse en un territorio inhóspito para explorar lo que han identificado como un Búnker. Pero este territorio, antaño campo bélico, les provoca la rotura de cadena de una de sus máquinas rodadoras. 




Como experimentados guerreros, los vikingos se distribuyen sus labores y, mientras que unos van reparando la cadena, los otros exploran los alrededores del búnker, encontrando un entramado de trincheras a lo largo del altozano.









Con la bicicleta reparada, reanudan su marcha. Pero enlazar un camino lo más recto posible para llegar a su destino, no es fácil. El entramado de grandes carreteras y trazados ferroviarios, les obliga a alejarse un poco del Cerro para poder atravesar la R-5 y las vías de Cercanías por sendos puentes.





Ahora sí. La cercanía del emblemático monumento cristiano se va haciendo cada vez más visible. Para acceder, tienen que adentrarse por un espeso bosque que bordea el recinto, encontrando como único punto hostil el corto ascenso por una estrecha carretera.





Culminado el pequeño ascenso, entran por la puerta principal de las solitarias instalaciones hasta que llegan a la gran plataforma presidida por la enorme estatua del Cristo. Acaban de llegar a su objetivo sin apenas oposición. Están en El Cerro de los Ángeles.





Culminada la conquista del Cerro, toman el camino de regreso intentando realizar un trazado circular para no volver a pasar por todos los polígonos. Pensaron que los riesgo y las sorpresas habían acabado, pero no contaron con uno de los peores enemigos de cualquier guerrero que se desplace a pedales, "el viento de cara".

La velocidad de desplazamiento de sus maquinarias bajó ostensiblemente, aumentando el esfuerzo físico y el tedioso trazado que fueron encontrando durante el trayecto. Un entramado de túneles, puentes, tramos junto a vías de tren o carreteras, pasarelas peatonales, etc. Con ello consiguieron dejar atrás la autovía A-4, las vías del Cercanías y, por la pasarela, entrar en Fuenlabrada.





Pero cuando el viento sopla fuerte y de cara, los kilómetros son más largos. El paso por el P.I. de La Olivilla y la salida de Fuenlabrada se hace interminable. Un pequeño respiro bajo una pequeña arboleda junto al Arroyo y al Parque de Valdeserrano, les da un pequeño respiro antes de llegar a Humanes.


Gracias a la enorme capacidad de sufrimiento de esta tribu, fueron capaces de soportar los últimos kilómetros por la vía de servicio de la Avenida de Fuenlabrada (M-405), junto a una congestionada carretera plagada de vehículos. Con la meta a la vista, finalizaron la ruta en el estacionamiento junto a la Iglesia, dando descanso a sus máquinas y oxígeno a sus piernas.

Pero como no hay esfuerzo sin recompensa, unas buenas "rubias muy frías" les esperaban en el restaurante de costumbre para celebrar la trabajada batalla de hoy con la degustación de las viandas de la zona.




Otro objetivo superado en una ruta poco vistosa pero con 55 kilómetros para las piernas y con unos sorprendentes 550+ que, junto al viento, les hicieron trabajar fuerte bajo un sol abrasador que dejó su impronta en los brazos y piernas de  estos incansables vikingos.


 

EL CUADERNO VIKINGO:

Total kilómetros55,30 Km
Tiempo total invertido: 4 h 21' 50''
Tiempo en movimiento: 3 h 32' 02''
Tiempo detenido:  49' 48''
Velocidad media en movimiento: 15,70 km/h
Velocidad máxima: 40 km/h
Altitud mínima: 575 m.
Altitud máxima: 693 m.
Desnivel acumulado ascendiendo: 550 m.
Desnivel acumulado descendiendo: 461 m



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DE LOS VIKINGOS
 

PERFIL DE LA RUTA:



PLANO DE LA BATALLA VIKINGA:


VIDEO DE LA RUTA: